Entrada a Guaraní Porã, tienda de objetos y artesanías de Paraguay. Foto.

Fotos ©BA Inspiration

Es o no casualidad que el fotógrafo Gustavo Di Mario se haya pasado un año recorriendo y registrando Paraguay en 2010, tomando las fotografías que forman la colección Paraguayeame. Que la artista Luna Paiva haya filmado dos cortos entre ese país y la provincia de Misiones durante los últimos años (Paraguay y El Traje). Que el miércoles haya inaugurado, entre tortillas de harina de mandioca y caña y sonidos andinotropicales, Guaraní Porã, una tienda de artesanías y arte paraguayos en Buenos Aires.

Prever lo que un medio chato podría hacer con este conjunto de hechos da un poco de miedo, y rezo a algún santo para que no se aplaste el tema de esa manera o para que no me dé un derrame cerebral si me cruzo con una publicación que hable de una “tendencia”. Porque hablar de una “tendencia” sería reducir las voluntades de las personas detrás de esos proyectos a un apetito superficial y consumidor de cosas “nuevas”, a un mero mecanismo del capitalismo para saciar el apetito del mercado de seguir absorbiéndolo todo. Y ese podría ser el caso, pero no creo que lo sea.

Más que de tendencias prefiero hablar de búsquedas, que generalmente van para los mismos lados en grupos de personas afines.

Las razones detrás de cada búsqueda son particulares a cada uno, pero pueden tener que ver con un contexto común. El que, por ejemplo, este sea un momento en el que las ciudades se vuelven cada vez más iguales (un momento en el que en Curitiba se encuentre un café llamado Brooklyn que tiene no sólo la apariencia de uno neoyorquino sino que también ofrece los mismos productos, la misma cerveza Brooklyn Brewery). El que, por otro lado, la revista Crisis saque un número dedicado a la inmigración en el país diciendo que “Argentina ya no puede considerarse unidad homogénea” y que “el pueblo son ellos”, apuntando a la influencia innegable que las comunidades de países como Bolivia o China tienen en Argentina. Un interés por los últimos lugares donde sobrevive algo que no haya sido “contaminado” por la globalización; una curiosidad por saber más de personas y culturas que están cerca y lejos.

Vista general lateral de la tienda. Foto.

Para Carolina Urresti, lo particular de Paraguay tiene algo que ver con el aislamiento del mar: el que haya quedado en el medio del continente, sin acceso a puertos que llevan y traen. Tiene también que ver con el Guaraní, una lengua aborigen que todavía habla el 85% de sus habitantes y que se enseña en la escuela como segundo idioma.

A la productora de moda, este país le llegó como una invitación: se encargó de la producción de la semana de la moda de Asunción por dos años, y en las horas que no estaban ocupadas con desfiles conoció las calles y el idioma y lo que todavía queda en esas tierras de la tradición artesanal. Después de traer algunos objetos para la primera y segunda edición de Souvenir, se decidió a lanzar Guaraní Porã, tienda que, además de comercializar productos y artesanías, pretende tender un puente con el país vecino.

La tarea es compleja. El acercarse a un lugar que es extraño a uno buscando algo auténtico es en sí mismo una contradicción (¿no es el mero acercamiento una especie de ‘contaminación’ de eso que era puro?). En respuesta a eso, uno puede apelar a cómo el desarrollo económico con el que puede ayudar es bueno para las comunidades, y eso puede ser verdad o no. Y, finalmente, uno puede estar preocupándose por estas cosas desde una posición intelectualoide mientras el habitante de ese lugar, de esa comunidad, lo espera a uno y al desarrollo con ganas, porque no romantiza su posición.

Son puntos que pueden tener peros y excepciones, que no tienen una resolución aparente y que requieren de otras discusiones históricas y sociológicas, pero que parece importante mencionar para no caer en la liviandad. Para no leer ‘tienda de productos de Paraguay’ y llamarlo “tendencia”.

La puesta y la intención de Guaraní Porã sientan una buena base para que se dé un acercamiento, un empezar a conocer y a entender ciertos valores del país vecino y, a través de ellos, quizás, a su gente. Urresti no fue un día a Paraguay y lo llamó suyo: se tomó su tiempo para forjar una relación con las comunidades y con establecimientos como el almacén El Cántaro, en la ciudad de Aregua, y con una librería local para traer volúmenes de escritores guaraníes, tiempo para recorrer y conectar. Eso se refleja en la tienda pero también en sus palabras, intercambiando reflexiones un mediodía de lluvia.

Pero la propuesta es desafiante en que la percepción final está en la mirada de los otros. En que, en última instancia, el que el acercamiento sea respetuoso y no un apetito superficial por lo curioso queda en cada uno.

Guaraní Porã. Artesania, arte y productos paraguayos en Buenos Aires. Honduras 4518 (al fondo del local de Leandro Domínguez). Web.