Obra de Mariela Nussembaum en la fiesta del Anuario de Ilustradores. Foto

Imágenes ©BA Inspiration

El presente está obsesionado con los animales y con la deformidad, en muchos casos con ambos.

Aunque algunos hablen de los motivos salvajes como una “tendencia“, prefiero relacionarlos a una creciente necesidad de primitivismo, a un desconfiar del “progreso”. La deformidad, a su vez, es espectáculo y curiosidad, cansancio. Son reacciones que yo misma me encuentro actuando en este presente tan fílmico y perfecto.

En estas cosas pensaba un sábado que pudo haber sido el pasado o uno de otro año, en esta época los días se mezclan con meses y fechas. El calendario indica que fue el ocho de diciembre, día en que se hizo la fiesta de lanzamiento del Anuario de Ilustradores. Mi memoria indica que fue en Caballito, en una casa probablemente a punto de ser demolida, donde la disposición extraña de cuartos y unas columnas griegas en el living de parqué me decían algo de la familia que pudo haber vivido ahí.

Dicho anuario es editado por un grupo de ilustradores autogestionados de Argentina, que cada año reúne sus obras en un formato impreso: en 2008 y 2009 fueron calendarios; en 2010, postales; y en los últimos dos años, libros. Es una colección con diversidad temática y estilística que marea, pero de la cual sale algo parecido a una identidad grupal, el ánimo de un tiempo.

Aunque la muestra fue tan efímera como esa noche calurosa, el Anuario de Ilustradores y estas imágenes que comparto abajo quedaron como testigos.

Para conseguir una copia del libro, pueden revisar la lista de locales en los que se vende o contactar al grupo a través de su perfil. Con él podrán sacar sus propias conclusiones sobre las visiones que encantaron a los artistas durante este 2012, que seguramente son las mismas que pueblan los días de todos.

 

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