Florero 'Suave' de Colección #1 de SUD. Foto

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Uno de los detalles que más me obsesionó durante un viaje al viejo continente el año pasado fue el grado de experimentación que vi con la cerámica (aquí un ejemplo sueco), que no había logrado evocar con ejemplos locales hasta encontrarme con la joven línea SUD.

Este emprendimiento es obra de la diseñadora industrial Carolina Levinton, quien luego de recibirse en la UBA entró en contacto con el trabajo cerámico en un breve paso por el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) y talleres de alfarería y cerámica.

Aunque había lanzado al mercado con éxito algunas piezas hace unos años, el tema había quedado relegado hasta que a mediados del año pasado logró concretar el proyecto en forma más organizada con la ayuda del arquitecto (y hoy socio) Daniel Cazap y del diseñador gráfico Sebastián Gagin (quien hizo el divino folleto por el cual conocí a la marca).

La primera colección consta de seis diseños con variaciones de tamaños y una acotada paleta de colores. Si bien a primera vista lo ‘experimental’ no parece estar dado por la técnica o la materialidad, lo que me resulta casi hipnótico de la línea es la propuesta conceptual.

Parecen simples, pero casi todas las piezas proponen una tensión entre elementos naturales e industriales, que con el agregado de los colores plenos de fondo adquiere un carácter hasta futurista: el moldeado de un zapallo o del tronco de un espino en un material rígido como la cerámica y en colores tan pulcros como blanco, negro o turquesa; la apropiación de algo tan antinatural como la botella de un suavizante de ropa como un recipiente para flores.

La cerámica es un punto intermedio, un material relativamente noble pero duro, que funciona perfectamente para mantener este juego.

Denominada Colección #1, la línea está a la venta a través de HolaSUD.com y en tiendas como Camden, Tienda Palacio y Tienda Malba.

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