Imágenes cortesía Anabella Papa y vía Facebook

Imágenes cortesía Anabella Papa y vía Facebook

Durante la inauguración de la muestra de Hombre Lobo en Ruby, y ante comentarios sobre experiencias fallidas en la peluquería, me mencionaron a una artista que hacía cortes de pelo a domicilio (gracias Maruki!).

Se trataba de Anabella Papa, alias Manto Salvaje, nativa de Bahía Blanca que estudió artes plásticas en La Plata y se dedica a la pintura y al dibujo desde pequeña. Hace unos tres años, mientras vivía en Carlos Casares, se encontró con algo de tiempo extra y decidió incursionar en su otro interés: la peluquería, haciendo un curso de un año. Y a través de cortes de pelo a amigos, parejas, conocidos que iban enterándose de boca en boca, fue naciendo Salón Anabella.

El fin de semana pasado, la pintora y peluquera partió a San José del Rincón, Santa Fe, para unir estas dos prácticas en un proyecto en el marco de una residencia en Curadora. Allí, ofrece cortes de pelo para luego retratar a las personas que hayan confiado en su estilo.

Antes de su viaje, Anabella contó un poco más sobre su relación con la pintura, con la peluquería, y la relación entre ambas:

BA Inspiration (BAI): ¿Cómo llegaste a la pintura?
Anabella Papa (AP): Formó parte de mi vida desde pequeña, recuerdo haber dibujado y pintado siempre. En la facultad mi orientación era el grabado y el arte impreso, y el taller de pintura era el que menos me gustaba (supongo que por la manera de enseñar de la profesora), así que durante esos años me alejé bastante de esa técnica. Pero luego retomé esa forma de representación viviendo en la Ciudad de Buenos Aires {a donde llegó en 2003 y, después de temporadas en El Bolsón y en Carlos Casares, de nuevo en 2010 y 2013}. Trabajé en distintos soportes, pero siempre la pintura fue el lugar en el que las cosas se resolvían de la mejor manera.

BAI: ¿Y cómo te acercaste a la peluquería?
AP: Como le pasó a casi todas las personas que conozco, mis experiencias en peluquerías no han sido muy felices: siempre te cortan de más, o no te interpretan lo que querés. Así que en un momento dije “Basta, no voy más a una peluquería, me corto el pelo sola”, y eso empecé a hacer. Después empecé a cortarle a mis amigos, a parejas.

Cuando estaba en la ciudad de Carlos Casares con mucho tiempo disponible encontré en un centro de formación el curso de Peluquero Unisex, y en un año era peluquera matriculada. Hace un año comencé a pensar en relacionar las dos actividades, y a la residencia voy con el proyecto en proceso. Es una obra relacional, pero aún no tiene forma definitiva, no sé hacia dónde me puede llevar ni qué resultará de esto.

BAI: ¿Qué te aportan estas actividades en paralelo? ¿qué encontrás en una que complementa a la otra?
AP: La pintura es una actividad más solitaria, introspectiva, y el mensaje llega a los demás de una manera indirecta. La peluquería me obliga a socializar, a conectar con las personas directamente; el resultado de mi trabajo es inmediato.

“La pintura es una actividad más solitaria, introspectiva, y el mensaje llega a los demás de una manera indirecta. La peluquería me obliga a socializar, a conectar con las personas directamente”

Quiero indagar sobre las formas del cabello, el estilismo, la reacción de las personas, el servicio en sí; la capacidad de entrega. Tengo una manera especial de cortar: no uso espejo, lo dejo sólo para el final, cuando el corte está realizado, y tampoco uso secador de pelo, planchita o cualquier producto de alisado. Entonces la persona sale del Salón con el corte como lo va a usar, como si se lavara el pelo en su casa. Finalmente, ambas actividades son estéticas e indagan el concepto de belleza.

Anabella está cortando el pelo hasta el domingo 5 de octubre en Santa Fe, y a su vuelta volverá a estar disponible para cortes a domicilio (recomendados por experiencia personal!). Consultas y turnos a través de Salón Anabella o de su perfil personal, Manto Salvaje.

Update: Imagen de Anabella durante la residencia en Curadora (vía Facebook Curadora).

Anabella Papa realizando peinados durante una residencia en Curadora. Foto

Links:
Salón Anabella